Los pastelitos de Marina

En este post os voy a hipnotizar… Mirad el pastelito con el pétalo de rosa encima. No penséis que es un mero truco decorativo, no. Es la coronación a un bocado redondo. Acercáis la mano a la cajita, lo cogéis entre el pulgar y el índice, lo lleváis lentamente a la boca y cerráis los ojos… Pensad en la combinación de la delicada masa del pastelito (petit choux), la suave crema de frambuesa con aroma de rosa, y la dulce pero nunca empalagosa cobertura del mismo sabor. Sencillamente una delicia.

Hace un par de fines de semana vino mi amiga Marina de visita y me trajo esta maravilla de París. No es por nada, pero ha conseguido afirmar la imagen de destino romántico, elegante y especial que tenía de esta ciudad.

Todos tenemos una visita favorita, esa persona que siempre que viene trae un detalle que piensas que no va a poder superar. Para mí, esta persona es mi amiga Marina. Siempre descubre una tiendita encantadora en la que encuentra esos detalles que siempre nos sorprenden. Un juego de saleros de concha, un vino de una reserva especial, unos pendientes artesanos… ¡Y los pastelitos de Marina!

El de pétalos de rosa y frambuesa ha sido mi favorito, pero no sabría elegir entre los demás… Chocolate negro, praliné, pistacho y cereza, limón, caramelo, café, chocolate con leche y fruta de la pasión. Auténticas obras de arte de los pasteleros artesanos de Popelini.

La pastelería Popelini recibe su nombre por un chef italiano que en el año 1540 llegó a la corte de Catalina de Medici. Especializada en estos bocaditos típicos franceses, los choux à la crème, su colorida y surtida oferta juega entre la tradición y los sabores novedosos.

Ahora me toca esperar a que vuelva Marina o preparar una escapada a la ciudad del amor… ¡y los popelinis!

Las fotos no les hacen justicia… ¡Necesito que Kiss me Frank me de un curso!

Conoce más sobre los artesanos de Popelini.

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